Nos levantamos muy temprano, había llegado el deseado día de los "TIBURONES!" pero de repente vimos que estaba lloviendo muchísimo, y ya empecé a ponerme nerviosa,
porque pensé que cancelarían la excursión… pero como bien leí meses antes en el foro
de los viajeros, allí las lluvias son intensas pero duran poco, así que la esperanza estaba en ello.
Y efectivamente llovió como si fuera la fin del mundo, pero después de desayunar empezó a aclararse y el sol brilló el resto del día 😊
Nos trasladaron en "shuttle" hasta el Le Moana, y allí esperamos a que nos recogiera la agencia con la que habíamos contratado (desde España) la excursión.
Contratamos con Raanui Tours, y la empresa la lleva una familia preciosa, todos encantadores y con los que pasamos un día fabuloso.
Empezamos a navegar (dentro de la laguna de Bora Bora) y de repente más o menos entre
el Hotel Hilton y el Motu Tapu,se paró la embarcación.
el Hotel Hilton y el Motu Tapu,se paró la embarcación.
Reconozco que el corazón me iba a 1000 por hora! Y es que una cosa es leer lo que vas hacer y otra estar ahí a puntito de tirarte al mar a nadar con tiburones 😁
Al rato (los tiburones ya habían comido), nos dijeron que podíamos tirarnos al agua, sin movimientos bruscos, ni gritos ni nada... que pensáramos simplemente que eran peces y disfrutáramos de la experiencia.
Y así hicimos, primero se tiró al agua Cristian (es algo más valiente que yo! O yo quise asegurarme de que ningún tiburon le mordía! jaja) y después fui yo. Éramos 6 personas en la excursión, y sólo una chica se quedó en el barco. El resto nadamos con tiburones.
Fue una pasada, de verdad, ver como te rodean y ni te tocan, verlos todos nadando a tu alrededor... eran todos tiburones de arrecife.
Después de este momento tan incríble, nos fuimos a otra zona de la laguna para hacer snorkel en una zona de coral.
Nos tiramos todos al agua y seguimos a nuestro guía, nos dijo que mejor seguirle porque así lo veríamos mejor, y fue todo un acierto, él se conocía muy bien la zona y vimos corales y peces preciosos.
Volvimos a subirnos a la embarcación y fuimos hacia otra zona, dónde normalmente hay rayas, y allí estaban todas.
Fue impresionante, porque quizás me daba más miedo meterme en el agua con rayas que con tiburones... pero ahí estábamos! nadando con ellas.
Un momento precioso.
Después de todos estos baños ya apretaba el hambre, y en el Motu Tapu nos habían preparado una barbacoa típica polinesia, todo buenísimo.
Además el Motu dónde comimos era precioso, un lugar idílico.
Llegamos al hotel, nos dimos una ducha y esa noche cenamos en el REEF, que había buffet.
Vimos el show (que tampoco nos encantó) y nos fuimos a dormir.
Esa noche la pasamos bastante mal, algo del buffet nos sentó mal y nos pasamos la noche mal... menos mal que al día siguiente ya estábamos recuperados!
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